viernes, 17 de agosto de 2012

Aama 1. Olor a tierra caliente de Frederik Peeters

Parece que Frederik Peeters le ha cogido el gusto a la ciencia ficción. Tras adentrarse en el género con "Lupus", una road movie sideral de cuatro tomos en blanco y negro, ahora prefiere situar la acción en un solo planeta y a todo color, con una presumible duración de tres tomos.
En este primer tomo, "Olor a tierra caliente", situa a Verloc en una incómoda posición. Se acaba de despertar en un lugar desconocido, en medio de un entorno agreste y es incapaz de recordar su pasado, aunque sus capacidades físicas han mejorado, de primeras ya no necesita gafas las gafas de antaño.
Afortunadamente aparecerá Churchill, un simio-robot, que le pondrá al día de una manera un poco extraña. Le entregará su propio diario para que se haga la idea, y así nosotros, de cómo ha llegado a esta situación.
Todo este primer tomo funciona como un flashback continuo, al cual se le engarzan otros a la manera de "Origen", de manera que así nos enteramos de la vida de Verloc antes de comenzar su aventura hacia el planeta Ona (Ji) tras el encuentro casual con su hermano Conrad.
"Olor a tierra caliente" proporciona desde el principio todo lo que un relato de ciencia ficción debe contener: viajes espaciales, planetas lejanos donde se realizan nuevos estudios con sustancias desconocidas (el aama del título), robots, implantes subcutáneos que mejoran las prestaciones humanas a la vez que producen una relación bidireccional hombre/máquina, armas de nueva generación, ...; pero también de los comportamientos humanos: crisis existenciales, pérdida de seres queridos, frustraciones, subterfugios para alcanzar objetivos, amistad, responsabilidad, ...
Siendo el primer tomo de una serie, lo que encontramos es la presentación de los personajes que configuran la historia, el porqué de la misión en Ona (Ji) y una parte ínfima de sus consecuencias. Afortunadamente quedan muchos huecos por rellenar.

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